En el 35 mm.
La primera experiencia de "sobrevivencia" que tuvimos fue el Año Nuevo del 2002, buscando escapar de las letales fiestas en las que que hay que estar muy borracha para encontrar divertidos a los que han bebido más que una. Sin pensar ni conocernos mucho, nos subimos a un bus para ir a Chile, un viaje de 18 horas, en el que se confirmó la teoría de que la vejiga femenina en algunos casos es del tamaño de un maní, por lo que es necesario una huelga de líquidos para evitar que el chofer te deje en la novena "parada para hacer pis", como sea, llegamos a las grises playas de Iquique, muy emocionadas y felices de ver tanta agua junta. Luego de un pequeño incidente con el tipo que nos arrendó un departamento (que se le ocurrió dárselo a alguien más y encima no querer devolvernos el anticipo) , finalmente nos instalamos en otra miniatura habitable, luego de ser repatidas las habitaciones, nos lanzamos a ponernos los trajes de baño e ir al encuentro de toda esa masa acuática, al minuto nos dimos cuenta quienes eran las primas de la Sirenita y quienes preferíamos la tranquilidad del baño de inmersión en tina. El asunto de la comida fue resuelto por el supermercado de la esquina, (muy bien surtido en vinos y salame), y las labores domésticas fueron asumidas sin mayor problema, hasta que a nuestra Princesa le tocó lavar los platos y presentó un cuadro alérgico (al agua del lavaplatos) increíble!!!!porque se bañaba como tres veces al día, que tendria esa agua en especial??? nunca sabremos.
Después unos tranquilos días de sol y mar decidimos conocer los boliches de la ciudad, una noche nos lanzamos al éxito y como buenas cochalas nos quedamos en el antro que tenía más gente en la puerta (sinónimo de que debía ser buenísimo), al llegar a la entrada, nos llamó la atención que sólo habían mujeres, el chico de la boletería nos dijo que era porque esa noche había show, para no pasar por ignorantes no preguntamos que tipo de show. Ya pagando no hay lugar a escape asi que entramos al "recinto", repleto de chicas sentadas muy tranquilas, al fondo una especie de pared detrás de la cual se escuchaban unos eufóricos gritos masculinos en medio de una música fuertísima, todas teníamos caras de interrogación, luego de un tiempito, arrancó la música y un tipo a gritos nos informó que ahi empezaba el show, apareció el primer "artista" que en menos de dos patadas se quedó en un mínimo y ajustadísimo boxer, y así siguió la noche, cada nuevo bailarín se quedaba con menos y menos tela en el cuerpo, las chicas del público empezaron a formar parte del espectáculo, y nosotras nos ibamos recorriendo cada vez más lejos del escenario en dirección al baño, todas hiperventiladas y con Tonchi que nos decía que ni por si acaso le contemos de esto a nadie, desde ahí vimos como uno de los pilares del boliche perdió lo último de virginidad que le debía haber quedado con uno de los muy bronceados strippers, otro de ellos tuvo que salir escapando porque una cliente quería recibir el mismo trato que el pilar, todo un caos, de pronto se terminó el baile de los muchachos y el strip tease de las clientes, y se levantó la pared, del otro lado aparecieron los gritones que habían estado viendo un show igual al nuestro sólo que de unas altísimas y redondeadas chicas, el caso es que todos tenían cara de tiburones y nosotras nos sentiamos como atunes, así que para evitar el ataque nos reunimos en círculo prometiendo no hablar y peor bailar con algún sujeto, las promesas duran poco, peor cuando el sujeto es uno de los bronceados que ya conociamos bastante bien. (sino que le pregunten a Shirley), acabamos bailando en una de las noches más divertidas que tuvimos, y estoy segura , que aunque lo neguemos esa noche vimos más que 35 mm.


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